¿Qué tienen en común el recuerdo de un momento feliz, un paisaje agradable, la risa, el deporte o besar a la persona amada? Estos y otros comportamientos hacen que nuestro organismo genere unas sustancias químicas naturales parecidas a la morfina llamadas Endorfinas, que estimulan los centros de placer en el cerebro.
El Estrés es la respuesta fisiológica a estímulos percibidos como "peligrosos". Los desencadenantes pueden ser de diversa índole: percepción de amenaza, presión, frustración, estímulos ambientales dañinos, bloqueo en nuestros intereses, etc. Los factores estresantes provocan la desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo y pueden contribuir, directa o indirectamente, a la aparición de trastornos generales o específicos del cuerpo y de la mente como insomnio, dolores, depresión y ansiedad, entre otros. El estrés sostenido provoca disminución de los niveles de Endorfinas, lo que genera una mayor inestabilidad emocional. Cuando las situaciones estresantes se suceden sin resolución, el cuerpo permanece en un estado constante de alerta, lo cual aumenta la tasa de desgaste fisiolígico que conlleva a la fatiga o el daño físico, y la capacidad del cuerpo para recuperarse y defenderse se puede ver seriamente comprometida.
- TRATAMIENTO POR LÁSER INFRARROJO
El objetivo del tratamiento es favorecer la producción estable y natural de Endorfinas en el organismo y recuperar los niveles normales para eliminar cualquier síntoma de tipo ansiógeno.
Para ello, se utiliza un láser infrarrojo de baja frecuencia que se aplica en puntos especíicos del organismo. Inicialmente, se realizan dos sesiones en la primera semana y una sesión en la segunda semana y, posteriormente, alguna sesión de seguimiento en los meses siguientes.
